Alberto Jaenal: “Investigar es pensar siempre de una forma distinta”

Alberto Jaenal Gálvez es Doctor en Ingeniería Mecatrónica y forma parte del grupo de Robótica, Visión por Computador e Inteligencia Artificial (RoPeRT) del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A). Su trabajo se centra en avances que resultan clave para el desarrollo de la robótica móvil, los vehículos autónomos y la navegación allí donde los sistemas GPS no son fiables. Alberto se incorporó al I3A gracias a una beca postdoctoral Juan de la Cierva y continuó con una beca postdoctoral Marie-Sklodowska-Curie, tras haber estado de estancia en Facebook Reality Labs (EE.UU.) durante su doctorado, y como investigador en el Instituto Ericsson Research en Estocolmo.
Kiko J. Sánchez
Alberto Jaenal.

¿Qué le llevó a dedicarse a la investigación?

Desde siempre, académicamente me interesaba mucho. Y durante el grado lo vi claro. Siempre me gustó y me llamó mucho la parte teórica de las cosas. Entenderlas. No desde un punto de vista superficial, sino intentar ir un poco más allá, encontrar una explicación, ver otra forma de solucionar las cosas. Siempre me pareció muy interesante eso de ir un paso más allá, encontrar explicaciones mejores.

¿Cuál es su línea de investigación?

Se llama reconocimiento visual de lugares, o visual place recognition, en inglés. Y viene a ser, básicamente, detectar que estás en un lugar en el que has estado previamente. Por ejemplo, tienes un mapa visual de una ciudad cualquiera y no tienes GPS. Imagínate que estás en una ciudad del norte, en Escandinavia. En un lugar en el que hay cambios visuales muy grandes entre invierno y verano, porque hay nieve en invierno y se ve todo blanco y en verano la vegetación está muy crecida y está todo verde. Hay unos cambios visuales muy grandes y lo que hacemos es intentar que el algoritmo de inteligencia artificial con el que trabajamos sea robusto a este tipo de cambios de apariencia visual. Que sea capaz de ver lo que no varía para hacer una buena localización y evitar que el dispositivo se pierda.

Y esta investigación ¿en qué áreas de trabajo se enfoca?

Se enfoca en muchas áreas. Para los vehículos autónomos es importante. También, por ejemplo, hay una disciplina que compara las imágenes de drones o satélite con imágenes desde el suelo, e intenta hacer un reconocimiento visual de lugares. O a la hora de localizarse dentro de edificios, donde el GPS no es bueno. Es importante también para cualquier aplicación de robótica. Por ejemplo, hay aplicaciones de navegación y mapeo que se usan en sistemas de alcantarillado para evitar meter gente. O incluso dentro del cuerpo humano. Aquí, en el I3A, hay un proyecto muy interesante que mapea el colon humano. Son imágenes muy difíciles de ver, porque hay mucho movimiento, muchos cambios de luz, etc. De pronto no sabes dónde estás y tener un mapa del sitio es muy importante en una intervención quirúrgica. Tiene muchas aplicaciones, cualquier cosa de la que se necesite localización a partir de imágenes puede nutrirse de esto.

¿Hay algún proyecto en el que haya trabajado que destaque especialmente?

Yo trabajé durante mi doctorado en proyectos muy dispares. Proyectos muy académicos, en el sentido de localización pura. Que es como quitarle cualquier aplicación práctica y simplemente centrarte en mejorar ciertos módulos. Trabajé también con temas de olfato robótico, con la inteligencia artificial que había debajo, porque parte de mi equipo se ocupaba en aquel entonces del olfato artificial. Luego, durante unos años estuve en Suecia, en Ericsson Research, que es un instituto de investigación. Tratando de mejorar las comunicaciones que se pueden dar dentro de los algoritmos de localización visual.

¿Cómo ve el futuro de su área de investigación? ¿Qué tendencias o desafíos destacaría?

Ahora mismo, en mi área se está moviendo muy rápido todo. De hecho, uno de los grandes retos, creo, es estar al día, porque salen muchísimos artículos muy interesantes. Todos en líneas de investigación muy claras. Muchas veces es más difícil hacerte un hueco y encontrar una línea que nadie haya trabajado mucho que la investigación en sí. Con el avance de la inteligencia artificial, los retos que hace 10 años parecía que no se iban a poder resolver, se están resolviendo, encontrando soluciones muy innovadoras. Y las aplicaciones las tendencias cada vez son más variadas en este campo.

En su opinión ¿qué supone el desarrollo de la IA para la investigación?

Se ha democratizado mucho todo. Un compañero mío dice que, claro, ahora con la IA hay mucha gente que tiene mucha más facilidad de programar. ¿Por qué? Porque hay una IA que te lo hace. Luego tienes que revisarlo, claro. Pero, si tú tienes una idea, la puedes desarrollar muchísimo más rápido que hace cinco años, que tenías que empezar de cero o irte a lo que había hecho otra gente e incrementarlo. Haciendo un toma y daca, un pin pong, de pronto tienes un algoritmo que ejecuta aquella idea y puedes probarla y llevarla a cabo o desecharla más rápido.

¿Qué ha supuesto recibir el respaldo europeo para su trabajo?

Es un honor ser uno de los que han recibido este reconocimiento. Soy un investigador en formación todavía y es un reconocimiento a lo que he hecho hasta ahora, a mi línea de investigación, a mi currículum, a mi colaboración con esta Universidad y con mi supervisor, Javier Civera. Es muy gratificante ver que durante todo este tiempo he estado trabajando en una línea que ahora está siendo avalada por expertos en investigación, como son los que evalúan desde el Consejo Europeo de Investigación. También es una ilusión, porque es una de las becas más potentes a nivel europeo y me otorga una estancia, que me permite colaborar con otros investigadores a nivel europeo.

¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo?

Lo que más disfruto es cuando tenemos ideas un poco marcianas. Estar delante de un problema a priori irresoluble, diciendo, bueno, ¿cómo podemos darle una vuelta a esto? Y al final, encontrar una forma innovadora de solucionarlo y empezar a desarrollarlo. Es mucho tiempo de frustración intentando llevar una idea a cabo, viendo por qué no funciona… Me parece muy interesante cuando eres capaz de, ante una cosa que a priori no es una idea muy convencional, echar adelante esa idea y hacerla funcionar. Eso me parece muy gratificante. Y luego, escribir un buen artículo sobre la innovación, ser capaz de vender tu idea y que unos expertos vean su utilidad, su potencial y deciden publicarla. Cuando vas viendo lo que vas construyendo me parece muy gratificante. Luego, otra gente utiliza eso para seguir avanzando y eso es una de las cosas que más me gusta.

¿Qué le diría a alguien que quiera dedicarse a la investigación?

Yo, sobre todo, le diría que lo más importante es mantener siempre la ilusión, las ganas de contribuir y estar muy al día en todo lo que va ocurriendo. Y tener claro que investigar es hacer lo que nadie ha hecho, pensar siempre de una forma distinta. Y eso siempre va a ser avalado por instituciones públicas o por empresas, porque al final estás desarrollado una forma de pensar que siempre va un poco más allá.

De cerca...

Qué estudió: Ingeniería Robótica, Electrónica y Mecatrónica.

Un sueño: Tener libertad de viajar a distintas partes del mundo, ver distintas culturas y mezclarme con ellas. No ir de turista, vivirlas.

Una afición: La música clásica y el canto coral. 

Un libro: El lobo estepario, de Herman Hesse. 

Una película o una serie: Better call Saul.

Un disco o un grupo favorito: Donde nace el infarto, de Ciudad Jara.

Un viaje: El mítico Japón. Me sorprendió mucho y quiero volver.

Cómo se definiría: Optimista, quizás. Un poco cabezón. Y me gusta ilusionarme con proyectos y hacer cosas nuevas.

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